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Redacción | 4x4DIGITAL | 14.12.2009   
Cruzando el Murzuk (Libia) en un Man 6x6 - Foto 1 Cruzando el Murzuk (Libia) en un Man 6x6 - Foto 2 Cruzando el Murzuk (Libia) en un Man 6x6 - Foto 3 Cruzando el Murzuk (Libia) en un Man 6x6 - Foto 4 Cruzando el Murzuk (Libia) en un Man 6x6 - Foto 5

Con la nueva adquisición de un camión MAN modelo KAT 6x6, empezamos una nueva etapa en nuestros viajes de aventura y para darle el mejor bautizo posible vamos a intentar cruzar el Murzuk, en Libia, uno de los desiertos mas difíciles para un camión, ya que sus dunas de más de 200 metros de altura (algunas pueden llegar a los 300 metros) pueden ser un obstáculo insalvable para un vehiculo de más de 15 toneladas.

El camión es un modelo de más de 20 años, originariamente del ejercito alemán, con un motor 8 cilindros en V de más de 12.000 c.c. con dos turbos que dan una potencia de 320 CV, refrigerado por aire, caja de cambios manual de 6 velocidades con convertidor, ideal para conservar el embrague y con una 1ª marcha muy corta, careciendo de reductora. Neumáticos Michelin XZR en medida 16.00R20 para la ocasión, originalmente monta 14.00R20. Tiene bloqueo 100% en los 3 diferenciales y alcanza una velocidad máxima de 130 km/h, consumiendo en carretera unos 33 litros/100 km a 90kms/h (aunque en arena blanda puede llegar a consumir 150 litros/100 km). La suspensión de muelles en los 3 ejes y amortiguadores hidráulicos de más de un metro de longitud y de 15 cm. de diámetro absorben sin rechistar cualquier tipo de terreno. Monta un cabestrante hidráulico capaz de arrastrar más de 20 toneladas. Este camión que no lleva nada de electrónica y por todo esto creemos que es el ideal para una aventura de este calibre.

En esta ocasión acompañamos la expedición que organiza Cristoph del Bondio, un aventurero con gran experiencia en viajes por todo el mundo., transportando parte de la logística y también para poder rescatar cualquier vehiculo que sufra algún problema mecánico y no pueda continuar. La presencia de estos “San Bernardo” del desierto dan una mayor garantía de éxito a toda la expedición.

Llegada a los pies del Murzuk

Hace un año, cuando regresaba de Libia, me prometí volver y aquí estoy dispuesto otra vez a cruzar uno de los desiertos más emblemáticos de todo el Sahara. El reto esta vez tiene una dificultad muy alta, porque es la primera vez que lo voy a realizar con un camión, con mi MAN KAT 6x6 comprado hace unos meses y con escasa experiencia off-road con este tipo de vehículos. La carga, un ultraligero muy frágil, me mete aún más presión para poder realizar el reto de cruzar por la zona norte (la más complicada) este amplio desierto que es el Murzuk.

En el otro camión va Cristoph del Bondio, un alemán afincado en Girona, organizador de este tipo de viajes, gran aventurero y con muchísima experiencia, que contrarresta mi novatada y me da mucha confianza y seguridad. También nos acompaña Piter, otro alemán, con cara de bonachón, que hará las funciones de cocinero y Phillip, todo fuerza, que nos ayudará en las descargas de los camiones.

Sería una osadía por mi parte plantearme un reto así, sin ir de la mano de un “profesional de la materia”. El tercer camión que nos acompaña, es un camión vivienda de lujo, que no entrará en el Murzuk y se quedará en el camping para poder realizar después otro viaje con nuevos clientes, pero en una ruta algo más tranquila.

La ruta hasta los pies del Murzuk ha sido muy pesada. Las aduanas de Túnez y Libia son tercermundistas y se necesitan muchas horas para realizar todos los trámites. Los casi 1.000 km. desde la frontera hasta la entrada al desierto los realizamos de forma muy tranquila, aunque un reventón de una de mis ruedas ayudó a que nuestro retraso fuese mayor del previsto hasta el camping de Tekarkiba, donde dejamos los remolques y organizamos la carga en los camiones para entrar en el desierto. Necesitábamos cargar 1.000 litros de gasoil sólo para abastecer mi camión, otros 1.000 litros de agua y otro tanto de gasolina ya que teníamos que abastecer los 7 quads y el buggy que nos acompañan y que me añadían un plus de preocupación, por lo peligroso que puede ser en caso de algún percance con vuelco.

Adentrarse en el Murzuk

La expedición rueda ya por la arena, más lenta de lo normal. Seguimos el track del año pasado siguiendo una de las rutas más complicadas, donde encontraremos las dunas más grandes de todo este desierto, algunas de más de 300 metros de desnivel. Un primer campamento nada más comenzar las primeras dunas nos dará el banderazo de salida a ocho intensos en esta impresionante extensión de arena y rocas.

Las primeras sensaciones al volante del MAN KAT 6x6 sobre la arena son difíciles de explicar. Se conduce muy alto y por delante del eje delantero, la visión es perfecta y cuando coronas una duna impresiona un poco. En las bajadas el 6x6 es muy eficaz y no tiende a cruzarse. Las maniobras ya son otro cantar, la dirección no ayuda demasiado y el tercer eje arrastra mucho. Pero lo peor lo llevo con las inclinaciones laterales, es el punto flaco de estos camiones, en cuanto se inclina un poco, todo el peso se va a un lado, se empieza a hundir en la arena y si no sales pronto, puedes terminar volcando. Hemos instalado en el camión unos ‘baquets’ con arneses y, por si acaso, vamos bien atados. Una nevera repleta de cervezas también minimiza nuestro esfuerzo.

Buscar la marcha adecuada y poner la justa presión en los neumáticos es vital para avanzar a buen ritmo. Las zonas de arena blanda intentan atrapar el camión y necesitamos bajar mucho la presión, a 1,2 bares, pero parece por momentos insuficiente. Los 3 bloqueos empiezan a hacer su trabajo y nos ofrecen confianza para realizar algunos pasos y cruzar algunas dunas que ya empiezan a ser muy respetables. Mi copiloto Jokin, también hace su función y me indica varios pasos desde fuera.

El sol calienta con fuerza y la temperatura de nuestros neumáticos es muy alta por causa de la fricción con la arena y hay que tener mucho cuidado en no desllantar. Hemos conducido durante 8 horas y apenas hemos recorrido 40 km, lo que da una idea de la dificultad para avanzar. Mañana necesitamos madrugar mucho y aprovechar todas las horas de luz si queremos seguir con el programa diario. Necesitamos llegar a los 100 km sobre el total de 400 que mide de norte a sur este desierto. Mañana cruzaremos también la hipotética línea de “no retorno”, cualquier problema serio en alguno de nuestros camiones sería fatídico para la expedición, si no tuviese arreglo habría que abandonar el camión en el lugar, ya que las dunas a la contra son insalvables y remolcar un mastodonte de estos es imposible. Con todo el combustible cargado en los depósitos podemos pesar unas 15 toneladas, que no es poco.

El ultraligero sigue cargado en nuestro camión a la espera de llegar al centro del desierto, montar un campamento base para un par de días y desplegarlo, montarlo y volar sobre estos parajes que son únicos. Su dueño, Paco, también está muy nervioso porque parece que va a ver cumplido uno de sus sueños. Por estas fechas aquí anochece temprano, así que la hoguera es imprescindible todos los días, después de cenar vienen los cánticos de unos, alguna botella de whisky… aunque otros prefieren el té. Contemplar un cielo maravilloso, absolutamente estrellado y con alguna explicación de los entendidos de astronomía, son momentos muy placenteros, antes de “irse a la cama”.

Cruzando el Murzuk en un Man 6x6

En medio del Murzuk

Llevamos varios días de travesía y ya hemos cruzado más de la mitad del Murzuk. Nuestros GPS indican que estamos a unos 120 km de la salida por Timelsine en línea recta. Las dunas son ya muy complicadas y algunos pasos son realmente difíciles. Asomarte en lo alto de una duna, ver lo pronunciada que es la bajada, estudiar la salida si se ve complicada y tirarse después por ella con un camión de más de 15 toneladas, se te encoje el corazón, pero si queremos aprender rápido, hay que echarle valor y seguir avanzando en la dirección correcta sin tener que buscar a cada situación comprometida una alternativa de paso, porque entonces se ralentizaría la marcha demasiado y tenemos que seguir el ritmo de los quads y de los coches.

Mañana tendríamos que montar el campamento para pasar un par de días, a unos 75 km de la salida y donde están las dunas más altas y mas impresionantes. Es el sitio ideal para volar y para poder realizar algunas fotos en los mejores momentos de luz del día , pero ya sin la presión de tener que avanzar.

El MAN KAT 6x6 se está comportando de maravilla hasta el momento y tocamos madera. No se ha quejado de nada y ni siquiera hemos tenido que sacar las planchas para poder salir de alguna zona. Los grandes neumáticos que hemos montado tienen buena culpa de ello, ya que bajándoles mucho la presión hacen muy buena base y así tracciona muchísimo. En zonas blandas, si no hay pendiente, diría que es mucho más efectivo que un todoterreno 4x4, que se empanza más fácilmente. Estoy disfrutando mucho de la conducción del camión y creo que el examen lo estamos aprobando con nota.

Las dunas que aún hemos de afrontar son grandes como catedrales y no debemos bajar la guardia, al contrario, tenemos que poner los 5 sentidos en cada momento, cualquier descuido puede dar al traste con toda la expedición. Hemos tenido momentos muy complicados y la presión de los neumáticos la hemos bajado a 0,6 bares, algunas dunas se resisten pero después de varias intentonas las superamos. Aquí la labor de mi copiloto también me ayuda y a veces tiene que sacar las palas para suavizar alguna cresta.

Días de relax en el campamento

Estamos en el campamento y hemos descargado casi todo el camión. Ahora bastante más ligeros de peso y sin la presión de llevar un ultraligero a nuestras espaldas, haremos unas pruebas más intensas e intentaremos buscar los límites a este camión que parece no tenerlos. Sólo parce perjudicarle el peso.

El ultraligero sobrevuela varias veces el campamento. Por turnos, la gente se sube para volar y, aunque yo no lo tenía previsto, al final acepto la invitación con algo de incertidumbre. Una vez en el aire las vistas son maravillosas y no me arrepiento de haberlo hecho. Sobrevolar estas dunas a muchos metros de altura, girar en 360º y sólo ver arena en todo el horizonte te hace sentir muy pequeño. Esta ha sido una de las sensaciones que nunca olvidaré.

Salida del Murzuk

Mañana hay que recogerlo todo, volver a embalar el ultraligero y subirlo al camión. Solo quedan un par de días para volver a la civilización.

Con todo recogido salimos muy despacio, pues los neumáticos están fríos y muy bajos de presión (a 0,7) y así es muy fácil desllantar. Tienen que coger temperatura y subir la presión a 1 kg. Apenas dos kilómetros después de arrancar, nuestro pensamiento se cumple y en una bajada un poco forzada desllantamos una rueda trasera. En un camión es muy difícil volver a llantar el neumático sin tener que sacar la rueda, pero con la técnica de las bolsas de basura, tapando todas las salidas de aire posibles, hace que vuelva a coger presión y en media hora estamos otra vez en ruta. En una zona de dificultad media subimos la presión a 1.2 bares, pero ante cualquier duna complicada hay que volver a bajar a 0,7. Esta operación la repetimos varias veces a lo largo del día por lo que hemos acabado la jornada bastante cansados, así que hoy nos vamos a la cama antes de lo previsto.

Nos queda la última duna para salir del Murzuk y es una de las más complicadas de toda la travesía. Es una fuerte subida en arena blanda, una contraduna en la cresta y después una bajada con inclinación lateral. Al cuarto intento la superamos y ya podemos decir eso de … “prueba superada“. Acabamos de cruzar el Murzuk en camión por una de las rutas más complicadas. Me acerco a Cristoph y le doy la enhorabuena por el logro, ya que sin él ni me lo habría planteado. Reconozco que Cristoph es de esas personas que te transmiten serenidad en cualquier situación y espero seguir aprendiendo a su lado en próximos viajes.

Los lagos del Awbary y el Akakus

Dejamos a unos “clientes” y recogemos el tercer camión, aparcado en el camping de Tekarkiba desde el primer día. Es el camión vivienda de Cristoph, un hotel 5* sobre un MAN KAT 6x6 algo más moderno que el mío. Ideal para vivir en él hasta 4 personas con todo lujo de detalles. Una gran carpa fuera hace de comedor, protegidos del viento que a veces sopla este es un sitio muy acogedor para largas horas de sobremesa.

Tenemos que ir al aeropuerto de Sebha a unos 100 km y recoger a los nuevos clientes que vienen en su jet privado (lo que da idea del nivel del grupo). Es un magnate turco con empresas dedicadas al acero en las que trabajan más de 8.000 personas. Viene a desconectar unos días del ajetreo diario de los grandes negocios y prefieren la soledad del desierto a unas vacaciones masificadas en un lujoso hotel de cualquier parte del mundo. Le acompaña su mujer y dos amigos. El champán francés, jamón de bellota, rioja gran reserva, salmón de noruega, etc no nos faltará en los menús. Su cocinero, que también viaja con ellos, será esta vez el encargado del tema culinario. Van a ser unos días de placer en el mejor escenario posible.

Recorremos los lagos del Awbary, un milagro de la naturaleza, único en el mundo. Tres días para visitarlos todos de forma tranquila. Dejando los lagos cogemos la carretera hacia Gaht y nos adentramos en la misteriosas formaciones rocosas del Akakus con sus famosos arcos naturales y sus grabaciones rupestres en las rocas. Nuestro cliente posee un museo en Estambul y le fascina todo lo relacionado con la historia. Grandes aficionados a la fotografía, despliegan sus equipos e inmortalizan cualquier momento, porque dicen que aquí la luz es única y el escenario también…

Libia es sin duda uno de los destinos más significativos para todo amante de la aventura, independientemente de la clase social a la que pertenezcas. Volveremos, sin dudas.

Cruzando el Murzuk en un Man 6x6

texto y fotos enviados a TE CUENTO:
Fernando Arregui – Tracción 4WD

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