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© ASO - dakar.com
La etapa número 11 del Dakar entre Copiapó y Fiambalá a priori se suponía más que interesante por ser la etapa maratón y la que se disputaba a mayor altitud, para lo cual muchos pilotos se habían entrenado expresamente.
Pues no. Ha transcurrido sin pena ni gloria por causa de la anulación del tramo especial de 215 km. quedando convertida en un simple paseo gracias al cual los competidores pudieron, al menos, contemplar los increibles paisajes al dejar atrás el desierto de Atacama y cruzar la Cordillera Claudio Gay (los Andes) por el Paso San Francisco, a casi a 4.700 metros de altitud, abandonando así Chile ya de regreso a Argentina.
En esta etapa, por tratarse de una maratón, los participantes no podían obtener ayudas externas para poner a punto sus máquinas. Tampoco le ha hecho ninguna falta, todas revisadas en la jornada anterior, ningún desgaste habrán sufrido en esta.
Las razones esgrimidas para anular la especial, dictadas por la tarde del día anterior, aludían a “la densa niebla que anuncian las previsiones meteorológicas para el conjunto del recorrido de la especial 11 y no pudiendo modificar el horario de la etapa por el paso de la Cordillera de los Andes y de la frontera entre Chile y Argentina”. Pero lo cierto es que ASO (que no fue capaz de preveer esas mismas condiciones meteorológicas el día anterior, ni siquiera media hora antes del inicio programado de la etapa) tenía que recuperar como fuese todos los vehículos anclados en las dunas – especialmente a los camiones – de la etapa 10.
Las, más que duras, imposibles condiciones del terreno impidieron concluir esa décima etapa a un buen número de competidores, con lo que si esta undécima no hubiese sido anulada todos ellos hubiesen quedado descalificados por no haber podido tomar la salida… y ASO necesita demostrar en el espectáculo de Buenos Aires el próximo domingo, cuando todo llegue a su fin, que el Dakar es duro, no imposible.
Son muchos los participantes realmente enojados con la organización. Los líderes no, por supuesto, ya que les beneficia absolutamente que el recorrido ahora sea lo más corto y cómodo posible, pero a todos aquellos que han sabido conservar sus mecánicas y sus fuerzas para escalar posiciones en la clasificación aprovechando estas etapas más duras se les niega la posibilidad de, al menos, intentarlo.
Por otra parte, a pesar del enojo, algunos de ellos se tienen que morder la lengua pues su opinión está secuestrada por la marca y el equipo al cual representan. Estos equipos, pendientes por supuesto del resultado, pero también de los minutos de televisión en los que son protagonistas, no desean desairar a ASO permitiendo que algunas de las opiniones expresadas no acaben de encuadrarse en el “libro de estilo” de la organización.
Tampoco les han agradado los continuos recortes en las etapas y, especialmente, esta última anulación total a las autoridades chilenas. Con ello parece mostrarse un terreno imposible para este tipo de competiciones y ven alejarse la posibilidad de repetir evento el año próximo. Han intentado por todos los medios conseguir el compromiso formal de ASO para el 2010, pero Gregory Murac, encargado de las relaciones internacionales del Dakar, mantiene un profundo silencio al respecto.
Todo lo acontecido en esta y en anteriores etapas empuja el Dakar hacia un final de recorrido cuando menos polémico. Quizás las últimas etapas acaben de aportar ese buen sabor de boca que todos deseamos para el Dakar.
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